| El ciclo reproductor femenino
Todos los meses las mujeres tienen la regla (menstruación).
Esto se produce porque, cada mes, nuestro cuerpo se prepara para
una posible gestación. El proceso es el siguiente: los
ovarios, además de madurar los óvulos, fabrican
hormonas (estrógenos, progesterona y testosterona). Estas
hormonas se encargan de producir los cambios necesarios en el
útero y resto de órganos sexuales para una futura
y posible gestación. La actividad de los ovarios se regula
a través de un centro situado en el cerebro (hipotálamo
- hipófisis).
El ciclo reproductor femenino comienza con el primer día
de la regla. A lo largo de los 7 - 8 días siguientes al
inicio del ciclo, en los ovarios, van creciendo varios folículos,
gobernados por las señales que manda el cerebro, y fabrican
estrógenos principalmente. Estos estrógenos a la
vez que producen la maduración del óvulo, también
actúan sobre la capa interior del útero, llamada
endometrio, preparándola para recibir al óvulo fecundado.
De todos los folículos que inician su crecimiento en cada
ciclo (suelen ser unos 7 u 8), solamente uno crece y madura del
todo, produciéndose su rotura (ovulación) entre
el día 12 y 16 del ciclo de la ovulación. Cuando
se rompe, la trompa de Falopio se acerca al ovario para recoger
en su interior al óvulo.
Para que tenga lugar la fecundación (unión del
óvulo al espermatozoide) es necesario un contacto sexual
(coito) en un momento cercano a la ovulación (12-16 día
/ ciclo).
Durante el coito, el hombre eyacula entre 2 y 4 mm3
de semen, el cual contiene 200 millones de espermatozoides que
se depositan en la parte superior de la vagina. Desde esta zona,
los espermatozoides ascienden al útero (ascenso facilitado
por el moco cervical) hasta llegar a la trompa que se ha unido
al ovario para recoger al óvulo. El óvulo será
fecundado por un solo espermatozoide y el espermatozoide se introducirá
dentro del óvulo y perderá la cola.
Ambas células (el óvulo y el espermatozoide) se
unen y forman una sola célula, la cual se va a ir dividiendo
y va a dar lugar al desarrollo del nuevo embrión.
A medida que esta célula se va multiplicando, es transportada
al útero gracias a las contracciones de la trompa, llegando
al 3º o 4º día tras la fecundación, al
útero. Tras 6-8 días de la ovulación, se
implanta en el endometrio, iniciándose el embarazo.
Si el óvulo no es fecundado en las 12 horas siguientes
a su expulsión, va perdiendo vitalidad y acaba por morir
tras 48 horas después de la ovulación.
En el ovario, tras la ovulación, el folículo que
ovuló adquiere una nueva forma y capacidad para producir,
además de estrógenos, progesterona (hormona principal
en la 2ª mitad del ciclo, es decir, después de la
ovulación), llamándose cuerpo lúteo.
La progesterona es la hormona encargada de preparar al endometrio
para recibir al óvulo fecundado y de mantener la gestación
si ésta se produce, hasta que se forme la placenta.
Si no se ha producido la fecundación el cuerpo lúteo
o amarillo se va atrofiando. En consecuencia, desciende la cantidad
de progesterona aproximadamente el 14º día después
de la ovulación, lo que provoca que el endometrio se desescame.
Tiene lugar, por tanto, la hemorragia genital, más conocida
como regla, periodo o menstruación, iniciándose
a continuación otro ciclo.
En conclusión, los días de mayor probabilidad de
embarazo son las 48 horas cercanas a la ovulación, es decir,
entre el día 12/16 del ciclo.
Una pareja sana, fértil y sexualmente activa que no utilice
un método anticonceptivo, tiene un 90% de probabilidades
de procrear a lo largo de un año.
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