Es el único método contraceptivo definitivo a disposición de la mujer. Toda mujer que lo considere debe recabar un consejo experto previo, para estar segura que no habrá arrepentimiento en una etapa posterior de su vida.
La operación consiste en cortar o bloquear las llamadas “trompas de Falopio”, que comunican los ovarios con el útero, de manera que el óvulo ya no podrá ser transportado hacia el útero para encontrarse con los espermatozoides. Se puede hacer con anestesia general o local, y requiere hospitalización. La esterilización así realizada tiene un efecto inmediato. La mujer seguirá teniendo la menstruación de la forma habitual, aunque algunas mujeres refieren que el sangrado es más abundante. Es un método que no debe ser contemplado por mujeres que tengan dudas sobre si quieren tener hijos en el futuro.