También conocido como método del ritmo. Con él pretendemos conocer el momento de la ovulación para así saber cuál es la fase fértil femenina y abstenerse de tener relaciones sexuales durante este periodo de tiempo.
Para aplicar este método es imprescindible, que la mujer anote durante un año todos los datos de los ciclos menstruales, para después de su estudio poder calcular cuáles son sus días fértiles. Al ciclo más corto de los 12 anteriores se le restan 18 días y al ciclo más largo se le restan 11 días. De esta manera sabemos cuál es el primer y el último día potencialmente fértil.
Por ejemplo, la mujer que durante un año ha tenido ciclos regulares de 28 días (contando siempre como primer día aquél en que se inicia el sangrado y como último el día anterior a iniciar el sangrado) es considerada fértil desde el día décimo del ciclo hasta el decimoséptimo.
Este método anticonceptivo se basa en que la temperatura corporal de la mujer, sigue durante el ciclo (solamente si es ovulatorio), un curso bifásico. La diferencia de la temperatura entre una fase y otra se debe a la influencia hormonal del normal funcionamiento de los ovarios. Así durante la primera fase la acción de los estrógenos hace bajar ligeramente la temperatura y posteriormente en la segunda fase la acción de la progesterona, hace que la temperatura se eleve ligeramente.
Por tanto durante todos los días del mes debe registrarse la temperatura, en unos gráficos especiales. Debe tomarse todas las mañanas antes de levantarse, o de haber ingerido cualquier alimento o bebida y tras un descanso de como mínimo de 6 a 8 horas, durante la noche. Debe ser, a ser posible, a la misma hora todos los días. La toma de temperatura más fiable es la que se realiza en el recto, aunque también puede tomarse en la boca o en la vagina pero nunca en las axilas. El termómetro debe mantenerse puesto durante cinco minutos y siempre se debe apuntar la temperatura en el gráfico.
Las variaciones de la temperatura de una fase a otra, oscilan entre tres y seis décimas. El ascenso puede producirse de forma brusca, en un solo día, pero lo más frecuente es que sea un ascenso lento, a lo largo de cinco o seis días, para mantenerse constante hasta que viene la regla.
La medición de la temperatura nos informa sobre una ovulación ya producida, pero no nos dice el momento en que se produce, por lo que nos orienta del periodo seguro (que es desde el tercer día de ascenso de la temperatura). La mayor desventaja de este método es que el tiempo de abstinencia sexual es bastante prolongado y que cualquier eventualidad puede hacer variar la temperatura (pequeño catarro, elevada ingesta de bebidas la noche previa, etc.) y falsear en cierto modo la gráfica de la temperatura.
Este método se basa, en que durante la ovulación el moco cervical cambia de consistencia para así facilitar el ascenso de los espermatozoides y facilitar la fecundación.
Durante la ovulación el flujo vaginal deja de ser escaso y denso, y se hace fluido y abundante. En los días finales del ciclo hay poco o casi nada de flujo, dejando sensación de sequedad vaginal. El periodo de mayor seguridad comienza tres días después de aparecer el flujo ovulatorio.
Debe enseñarse a la mujer a reconocer este cambio en la textura del moco cervical, para que sepa diferenciar la textura del flujo durante los días en que debe abstenerse de las relaciones sexuales.
Consiste en utilizar a la misma vez el método Billings y la medición de la temperatura basal matutina, para así aumentar la efectividad de anticoncepción.
Se denomina también "marcha atrás" porque cuando el hombre siente la llegada del orgasmo, retira el pene de la vagina y eyacula fuera de ella. Es un método bastante popular pero lo cierto es que es arriesgado porque es necesario que el hombre tenga un gran control de sí mismo, algo que con la excitación no siempre es fácil. Además antes de la eyaculación el líquido preseminal contiene espermatozides que pueden hacer que se produzca un embarazo.
Se sabe que los espermatozoides en un medio ácido no pueden sobrevivir, y por tanto la irrigación vaginal, inmediata al acto sexual, con sustancias que aumenten el grado de acidez de la vagina podría destruirlos. Pero ésto es sólo teoría, porque esta irrigación no alcanza a los espermatozoides que tras la eyaculación, inmediatamente se hallan en el interior del útero. Por tanto no es un método eficaz, ni seguro ni científico.
Desde la antigüedad es conocido el efecto protector de la lactancia materna para evitar los embarazos. No obstante para que esta protección sea eficaz se deben cumplir los siguientes requisitos:
Únicamente durante los primeros seis meses tras parto.